A todos mis conocidos siempre los invito a descubrir el trabajo freelance, no es algo fácil. Todos tenemos miedos que superar antes de dar ése paso. Mi esposo un día llega a la casa, algo cabizbajo. Teníamos una situación económica bastante apretada, un bebé con menos de 1 año, y la situación del país (Venezuela) se comenzaba a dificultar cada vez más. Su trabajo le encanta, lo apasiona. Él es una de las pocas personas que conozco, que trabaja haciendo lo que le gusta. Yo tenía algún tiempo mostrándole páginas donde la remuneración por un proyecto que sabía que él podría hacer estaba pagado en dólares, siempre tratando de motivarlo a que se empujara por ése lado. Pero ése día, la cosa cambió, él me habló preocupado y muy desmotivado de la empresa para la que trabajaba en aquel tiempo. Me preguntó: ¿Qué me dirías, si te digo que quiero renunciar y trabajar freelance? Le respondí...
Creé, abandoné, retomé, olvidé, cerré y ahora abro de nuevo este blog; espero conservarlo y usarlo por mas tiempo esta vez.